Ha sido una estancia maravillosa, muy corta, así que tendremos que volver porque nos hemos dejado cosas por ver. El apartamento es fantástico, tiene todo lo que se puede necesitar, decorado con un gusto increible para maximizar el espacio. Limpieza impecable, calidez, comodidad, lo tiene todo. Y si a todo eso le sumas la atención de Santi, el propietario, ya flipas. Ha estado atento en todo momento por si necesitábamos algo, pero sin agobiar, no vayáis a pensar mal. Nos aconsejó lugares a visitar, como son las cascadas. Llegamos en el momento justo del encendido de luces navideñas en la plaza, con invitación a churros y chocolate, ñam.
Por último, pero no menos importante, decir que si os gustan las estrellas fugaces, este es el lugar, no hay contaminación lumínica, por lo que cada vez que subíamos a la terraza común, bajábamos con una sonrisa y varios deseos pedidos. En definitiva, para volver, solo, en familia, con amigos, cualquier opción es buena. Ya solo falta que los deseos pedidos se cumplan. ¡Feliz Navidad!