Hay personas amables, personas muy amables, y luego está Santi, un alma de luz que se preocupa de verdad de que estés a gusto, te cuenta todos los detalles que necesites e incluso te aconseja actividades puntuales que hay en el pueblo durante tu estancia. Se ve que le gusta ayudar a los demás. Y se nota. Y todo con el máximo respeto por tu espacio, sin interferir en tu estancia.
El apartamento estupendo. Fácil de entrar, muy limpio, espacioso, cómodo (dormí de lujo esa noche). Ubicado en una calle muy tranquila, lejos de cualquier bullicio, pero muy cercano al centro del pueblo.